Pararse o no pararse (a saludar)
No es un tema menor. Hace unos años fingía atender una llamada hasta que me di —y me temo que también se dieron— cuenta de que los dispositivos no estaban donde debían estar, no en mis oídos, sino en el bolsillo o en casa. Quién sabe. Era reincidente. En otra ocasión, con tal de no…
