El loco de The Observer
Decimos adiós a un clásico de los hogares españoles desde tiempos inmemoriales. La Cartuja de Sevilla cierra, y con ella, una parte de mi vida, algunos recuerdos excepcionales cenando sobre esos diseños, junto a personas que ya no están.
Con ella, el esplendor en la hierba deja paso a imitaciones más económicas, más de quita y pon. Y me siento como el loco de The Observer —ese novio de Meg Ryan en Tienes un e-mail que veía en cada avance tecnológico el ocaso de la civilización occidental tal y como la conocemos—.
Lo efímero y el diablo actúan de la misma manera, negando su total existencia.
Y así, entre lo desechable y lo eterno, aprendemos a convivir con la pérdida como si fuera porcelana tan frágil como condenada a romperse.






